| NUEVAS PERSPECTIVAS SOBRE EL CORRIDO: IMPLICACIONES
DE COMPLICACIONES Y ESTUDIOS CONTEMPORANEOS
GUILLERMO E. HERNANDEZ
Durante los últimos años los estudios del corrido han recibido escasa atención en cuanto a la problemática del origen, evolución y características fundamentales del género. Este abandono hacia aspectos de importancia central en la existencia misma del corrido se ha visto compensado, en cierta medida, por la aplicación de nuevos enfoques teóricos así como por la recolección de numerosos textos provenientes de diferentes regiones y distintas épocas. Sin embargo, es ya ineludible replantear tan espinosas cuestiones e intentar, una vez más, dilucidar las etapas formativas de este complejo género. Si bien urge continuar la labor de rescate y preservación de los textos del corrido, al discutir diversos problemas textuales y contextuales es necesario partir de una mayor precisión genérica. Por otra parte, la conveniencia de adoptar nuevos enfoques teóricos, no debe intentarse menoscabando las condiciones bajo las cuales se ha fraguado el género, es decir, la aún no resuelta cuestión sobre su cronología y las etapas formativas del género.
El planteamiento inicial sobre los orígenes, la evolución y las características fundamentales del corrido surge en el desacuerdo, con visos polémicos, entablado en 1963, entre Merle E. Simmons y Américo Paredes. Como se recordará, en su articulo "The Ancestry of México's Corridos", Simmons había propuesto rastrear los orígenes del corrido a los inicios mismos de la colonia ya que, opinaba, la presencia del corrido se hacía patente desde entonces y a lo ancho del continente americano (p. 13). Para apoyar esta hipótesis Símmons aducía una serie de ejemplos que sentarían las bases de una tradición corridistica que podria denominarse antigua y continental. Tal propuesta recibió el firme rechazo de Américo Paredes quien, en "The Ancestry of Mexico's Corridos: A Matter of Definitions", dudó seriamente de la existencia de tal género ya que, declara el investigador: "algunos ejemplos no constituyen en sí una tradición". Para Paredes la existencia de una tradición corridística se podría justificar solamente ante la presencia de "un corpus lo suficientemente extenso y continuo como para que se produzca un impacto de importancia y significación en la conducta de un grupo". A su vez Paredes proponía la región fronteriza del sur de Texas y noreste de México donde, según sus investigaciones, desde la segunda mitad del siglo XIX ya aparecen indicios de una continua y sólida tradición corridística. La hipótesis de paredes, que podemos llamar reciente y regional, ha obtenido mayor diseminación, especialmente en los círculos académicos estadounidenses.
No son éstas las dos únicas propuestas que se han sugerido para explicar los orígenes y evolución del corrido. Vicente T. Mendoza, parcialmente de acuerdo con Paredes, y como éste también adheriéndose a una perspectiva reciente y regional, destacó el que no existieron ejemplos que pudieran llamarse, propiamente corridos anteriores a la segunda mitad del siglo XIX. En cuanto a su diseminación geográfica y antigüedad, Mendoza opinaba que el corrido probablemente surgió en el centro de México, también durante la segundo mitad del siglo XIX.1 Finalmente, otra hipótesis sobre los orígenes y evolución del corrido es la propuesta por Celedonio Serrano Martínez quien, en El corrido mexicano no deriva del romance español, plantea que las raíces del género se encuentran en los cantos narrativos pre-hispánicos. A la tesis de Serrano Martinez justamente puede llamársele antigua y oriunda.2
Ante las dificultades que implica desentrañar los orígenes y desarrollo del corrido, en los últimos años los estudios han optado por dirigir su esfuerzo hacia áreas más concretas y productivas. En general, las investigaciones recientes se, han enfocado a la recolección de antologías regionales y temáticas, que se, vienen a sumar a las ya existentes, reunidas en épocas anteriores.3 Se trata de importantes colecciones agrupadas bajo áreas geográficas o temas específicos:
Durango: Antonio Avitio Hernández Guanajuato: Juan Diego Raza Oliva Guerrero: Gobriel Moedano, John Mcdoweil Michoacán: Guadolupe Garcia Torres Morelos: Catalina H. De Giménez Nuevo León: Armando Hugo Ortiz Sonora: M.A. Maytorena Tamaulipos: Francisco Romos Aguirre Tehuantepec (Istmo): Víctor de la Cruz Veracruz: Georgina Trigos Zacatecas: Cuauhtémoc Esparza Sánchez Varias regiones de México y de Estados Unidos: Samuel Armistead, Michael Heisley, Guillermo E. Herndndez, Luis Leal, Chris Strachwitz Armando Vallejo, Irene Vasquez.
También se han publicado trabajos interpretativos sobre diversos aspectos, entre los que se pueden mencionar los siguientes: Contexto histórico: Guadalupe García Torres, Nicole Girón Discurso, y representación: Richard Flores, María Herrera Sobek, John McDowell,
Discografía: Guillermo E. Hernández Inmigración: Celestina Fernández Orígenes y Prototipos: Luis Leal Simbolismo: José Limón Violencia: Miguel A. Gutiérrez Avila
Estas recientes complicaciones e interpretaciones del corrido no pueden ser ajenas, de una manera u otra, al problema de los límites y los características de corpus y, por lo tanto, están vinculadas de manera implícita a la ya mencionada discusión sobre los orígenes y el desarrollo del género. A su vez, las hipótesis sobre la formación y etapas constitutivas del corrido deberán ser reexaminadas a la luz de estas antologías y estudios y, en particular, de la publicación en 1975 de la importante colección zacatecona reunida por Cuauhtémoc Esparza Sánchez.
ZACATECAS Y LA TRADICION CORRIDISTICA
En su valioso libro, El corrido zacatecano, Esparza Sánchez documenta detalladamente la tradición corridística mexicana de mayor antigüedad y supervivencia disponible hasta la fecha. Esta colección incluye una temprana narrativa poética del caudillo de la independencia Miguel Hidalgo y Costilla, en su entrada a Guadalupe, Zacatecas, el año de 1811.4 Merece tomarse en cuenta la similitud que tiene esta narrativa con corridos del presente siglo, es decir, con composiciones hechas casi ciento cincuenta años más tarde. Una ligera comparación demuestra cómo el canto narrativo "Mañanitas de Hidalgo" posee una variedad de rasgos en común con estrofas de corridos revolucionarios del siglo veinte. En ambos casos se trata de cuartetas, octosilábicas, con rima ABCD, y que forman parte de una narrativa ó, local, enmarcando las hazañas de un protagonista, representado en términos heroicos y actuando bajo circunstancias reales. Los narradores se dirigen a públicos respectivamente conocedores de los contextos aludidos, y a quienes, por lo tanto, no es necesario informarles sobre la identidad de los personajes mencionados, sus antecedentes narrativas ni la importancia dramática o histórica de los sucesos presentados.
En ambas estrofas el autor presenta a los protagonistas (Hidalgo y sus tropas/gutierristas) en primer plano, arribando decisivamente a la escena, donde ocurrirán los hechos. "Las mañanitas a Hidalgo" coinciden con otro corrido de la época de la revolución mexicana: "La punitiva", éste en endecasílabos, conmemorando las hazañas de Francisco Villa, a quien se le representa heróicamente y superando a un enemigo ridículo y falto de valor.
Ambas estrofas emplean el recurso épico de representar despectivamente al enemigo (en este caso gachupines, mercaderes y mineros/americanos), en contraste con las figuras favorecidas por el narrador y su público (mexicanos y gente del pueblo), quienes despliegan virtudes de justicia y valentía. Otra convención del corrido consiste en la representación gráfica de aquellos escenarios en donde ocurren hechos de importancia narrativa. En el corrido revolucionario "Derrota de Villa en Celaya", al igual que en las "Mañanitas de Hidalgo", se agudiza el suspenso al describir los preparativos para la batalla, de manera económica y sugerente:
La evidencia aportada por la colección de Cuauhtémoc Esparza Sánchez obliga a reconsiderar la antigüedad del corrido, es decir, a cuestionar si el género data de la mitad del siglo pasado, como piensan Mendoza y Parédes, o bien si se trata solamente de un aparente surgimiento durante esa epoca, dado
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El obstáculo representado por las tardías investigaciones sobre el corrido debe sumarse a otros no menos infructuosos. El investigador del corrido ha trabajado, generalmente, al margen de apoyos institucionales y académicos. De ahí que estos estudios con frecuencia se encuentren en publicaciones de difícil acceso y se caractericen por su falta de continuidad con investigaciones anteriores. Es importante señalar que en México no ha existido, además de la labor de Mendoza, una sólida tradición en la enseñanza y en la investigación del corrido. Por otra parte, en Estados Unidos el estudio del corrido mexicano se ha limitado a un grupo relativamente reducido e integrado, salvo algunas excepciones, por alumnos de Américo Paredes en la Universidad de Texas. Estas condiciones han ocasionado que el estudio del corrido haya permanecido estancado durante largas épocas y que no se hayan enfocado una serie de problemas fundamentales tanto en su historia y evolución, como en la complicación de su corpus, y la investigación de sus contextos históricos, musicales y literarios. Dada esta situación, los estudiosos en Estados Unidos frecuentemente desconocen importante labor desarrollada por los investigadores y coleccionistas mexicanos y, a su vez, en México generalmente se ignoran los logros obtenidos en Estados Unidos. Debemos seguir insistiendo, como ya lo hemos hecho a través del presente CONGRESO INTERNACIONAL DEL CORRIDO, que las reuniones de especialistas del género habrán de redituar de manera fundamental en la investigación del corrido y, por consiguiente, en una gran variedad de campos de la cultura.
NORTE Y SUR EN LA TRADICION CORRIDISTICA Las limitaciones que ha sufrido el estudio del corrido mexicano a traves de su historia han impedido, así mismo, vincular el género con otras manifestaciones afines. Me refiero al extremo sur del continente--particularmente en Argentina y Chile, y probablemente también en Uruguay, Paraguay y Brasil (aunque Colombia, Perú y Venezuela podrían ofrecer ejemplos importantes)--donde existe una tradición corridistica estudiada y recolectada y que sin embargo aún no se ha establecido, de manera clara y firme, como una rama hermana del corrido de norteamérica. Me refiero a la diversas narrativas poéticas conocidas bajo nombres tales como romances, cantares, corridos, corridas vidalas, averías, cielitos, logas, tonadas, y otras composiciones con diversas denominaciones, que se han recolectado desde fines del siglo y que mantienen asombrosas similitudes con el corrido que se canta en México y en los Estados Unidos. Con el propósito de establecer un cuadro comparativo, discutiré brevemente algunas características comunes que existen entre el corrido, que llamaré de América del norte, y su rama hermana, al que me referiré como el corrido de América del sur.5
Las dos ramas del corrido--norte y sur--coinciden, de manera extraordinaria, a pesar de las diferencias y distancias geográficas e históricas que las separan. los paralelos son frecuentes en cuanto a vocabulario, tono, escenarios, tratamiento de personajes y dramatización. Tanto el corrido del norte como el del sur derivan, indudablemente, de un tronco común: el romancero hispano. Sin embargo, a pesar de este origen común sus autores lo recrean en su propio lenguaje, en nuevas narrativas inspiradas en hechos y condiciones locales. Ejemplo de este vínculo con el romancero, por una parte, y originalidad ante nuevas condiciones por otra, es el ciclo de corridos enfocados hacia conflictos locales en que las pasiones de tipo personal o las dificultades entre familiares tienen resultados fatales. Un tema recurrente en este ciclo es el de la tragedia provocada por la maldición que ha lanzado uno de los padres al hijo o a la hija desobediente. Tanto la maldición como la desobediencia, como veremos más adelante, son temas tradicionales difundidos ampliamente en la tradición hispánica. Especialmente funesto resulta el juramento lanzado por la madre quien, tanto en el corrído mexicano de "José Lizorio" como el argentino dedicado a "Cepeda", ejemplifican este ciclo:
En ambos corridos los protagonistas aceptan el sino fatal al que su desobediencia los condena:
De manera especial ha llamado la atención a los investigadores las introducciones y despedidas en el corrido mexicano. En la tradicion sudamericana se emplean convenciones similares. Por ejemplo, en el romance dedicado a Facundo Quiroga la introducción utiliza fórmulas cronológicas laudatorias comunes en el corrido mexicano. Compárese la estrofa inicial Quiroga con el corrido de "Juanita Alvarado".
Una variante del corrido argentino y otra de un corrido mexicano demuestra paralelismo:
Las estrofas finales en los corridos mexicanos frecuentemente incluyen imágenes de la naturaleza que sirven para establecer la rima con los apellidos del protagonista del corrido. Es convencional que los corridos argentinos empleen imágenes del mundo zoológico, a diferencia del corrido mexicano que tiende a utilizar terminología botánica. Compárese la conclusión del corrido dedicado a Juan Ramón Vidal (gavilán-vidal) con el corrido a Carlos Coronado (prado-Coronado):
La presentación del protagonista en términos heroicos es otra de las características que comparten los cantares argentinos con los corridos mexicanos. Véanse los ejemplos de Gregorio Torrilla, héroe del cantar histórico argentino celebrando las hazañas de la batalla de Cepeda, de mitad del siglo XIX, y el de Quirino Navarro, militar mexicano que combatió a los cristeros durante la rebelión de 1929:
El corrido mexicano "Benito Canales" coincide con el cantar argentino "Este Gregorío Torrilla", al grado de incluir escenas paralelos. En ambos casos se presenta a la figura del sacerdote llegando a confesar al rebelde antes de que éste muera fusilado por sus aprehensores:
En general, tanto los corridos det norte como los del sur tienden a ubicar a sus personajes en escenarios públicos donde la comunidad observa aquellas acciones que después serán objeto de comentario general. A pesar de diferencias lingüísticas, existen notables similitudes entre, por ejemplo, el viejo romance chileno "El huaso Perquenco" y el revolucionario "Benito Canales"; en ambos la figura del héroe demuestra superioridad ante sus numerosos perseguidores:
Estas representaciones públicas frecuentemente ocurren en escenarios, naturales, ya sea el campo, un terreno agrícola, la sierra, el camino, o bien regiones o pueblos conocidos:
Aunque con menor frecuencia, los corridos también describen sucesos en escenarios oficiales: ya sea el lugar de trabajo, la oficina, el cuartel, la iglesia, la cárcel o el sitio donde se lleva a cabo una ejecución:
Como hemos visto en los ejemplos anteriores, en los corridos mexicanos y argentinos destacan de manera especial las luchas militares. Aludiendo imágenes populares (corridas de toros y peleas de gallos), las estrofas a continuación muestran la jactancia de dos generales que, mencionando a su oficiales con presunción, anticipan sus respectivos triunfos en el combate.
Las insignias y nomenclaturas que distingue a los contendientes son motivo de identificación y orgullo para las respectivas tropas:
Un antiguo "cielito" argentino describe, líricamente, a un grupo de militares de fiesta: la composición emplea recursos poéticos presentes también en una variante dedicada a las hazañas del legendario bandido mexicano Heraclio Bernal:
Tanto en los corridos mexicanos como en los argentinos es común recurrir al humor. En ambos, el enemigo es ridiculizado y se le describe con rasgos de torpeza y derrota. Las siguientes estrofas aluden a la sorpresa del contrario, quien queda bobamente "abriendo la boca" o abriendo "las de caimán" (las mandíbulas):
Tanto en los corridos mexicanos como en los argentinos frecuentemente se emplea la ironía, y de manera especialmente cruel al representar a la muerte. Puesto que la vida cotidiana involucra a los soldados en situaciones peligrosas, la idea de morir y renacer adquiere un particular significado. Las noticias de la muerte del Chacho Peñaloza (1836) son transmitidas con la prevención de su posible retorno a la vida, y el consiguiente temor de sus enemigos "los magogos" (demagogos). De manera similar se menciona en México a Alvaro Obregón recomendando irónicamente a sus partidarios indígenas yaquis lanzarse a la batalla (1915) sin temor a morir:
Estos y otros paralelos entre los corridos del norte y los del sur del continente permiten suponer que representan ramos relativamente cercanos a una común tradición de origen hispánico. Asimismo, la evidencia lleva a suponer que los dos géneros han sufrido similares transformaciones en un desarrollo que quizás también sea paralelo. Es decir, que en algunas zonas rurales sudamericanos al igual que en las del norte de América--con poblaciones de origen español y de costumbres y condiciones sociales similares--se han importado, han sobrevivido, y desarrollado cantares en los cuales hay semejanza en la manera como se elogia el valor y la justicia, se censura la crueldad y la traición y se lamenta la desgracia y muerte. Los numerosos elementos comunes compartidos por estas tradiciones impiden considerar que se trate de simples coincidencias, surgidas fortuitamente.
Tal es la cercanía de estas ramas del tronco romancístico hispano que en ocasiones las coincidencias son extraordinarias y, por lo tanto, van más allá de la incidencia en vocabulario, tono e imágenes comunes. Por ejemplo, es la cuarta parte del "argumento" dedicado a la muerte de Juan Facundo Quiroga se incluye un episodio en donde se narra la traición, aprehensión y muerte del asesino de Quiroga, Santos Pérez (Fernández L., págs. 57-59). Tal trama es común a muchos corridos donde la derrota del héroe se atribuye a la alevosía de su enemigo. El "Corrido de Valentín Mancera" (Rozo, Rebeldes, págs. 29-34), por ejemplo, a pesar de mantener marcadas diferencias con la muerte de Santos Pérez (Fernández L., págs. 48-59), refleja una secuencia narrativa paralela, En ambos casos el protagonista arriba a la casa de su amante quien finge recibirlo de buen grado:
la mujer finge buena disposición al recibirlo ya que de inmediato se presenta a denunciarlo.
En ambas narrativas se entabla un diálogo entre la amante y el enemigo, informándole a éste de la presencia del rebelde en su casa:
La información proporcionada por la mujer permite al enemigo aprehender o asesinar al protagonista:
El lamento causado por la aprehensión o muerte del héroe es expresado a través del llanto femenino; falso en el caso de Santos Pérez y verdadero en el de Valentín Mancera:
En ambos cantares se narran los eventos públicos que suceden a la derrota del protagonista:
Finalmente, tanto el autor, el intérprete como el público comparten la historia ejemplar que han escuchado:
Este estudio deberá ampliarse con el objeto de establecer, de manera sistemática, la evolución de ambas ramas del corrido--norte y sur--sus puntos de contacto y sus respectivas diferencias. Tal tarea permitirá una mejor perspectiva sobre los orígenes, la evolución y los contornos genéricos del corrido. Esta perspectiva indudablemente marcaría una nueva época en los estudios del corrido y de su ubicación dentro de la cultura tanto local como nacional. Es así, también, como los estudios del corrido permitirán obtener una visión de conjunto de la tradición popular latinoamericana, sus características interregionales y la importancia que éstas y otras formas de expresión popular representan en la cultura continental y dentro de la tradición hispánica.
LAS FUENTES DEL CORRIDO: PROCESO POLIGENETICO Se debe mencionar, como en su momento lo señalaron Paredes y Simmons, la escasa probabilidad de que el corrido sea simplemente un préstamo o imitación del romancero hispánico. Es decir, que la evidencia literaría demuestra que los corridos son creaciones de autores populares que han tomado materiales del legado común español y, concibiendo una nueva tradición, han conformado un género con caracteristicas y convenciones locales, es asi como las diversas corrientes del romancero hispánico vienen a alimentar la creación de una tradición corridística que, tomando algunos aspectos de la tradición peninsular, y abandonan otras, de pie a nuevos cantares con una problemática y lenguaje originales. Es posible distinguir, cuando menos, siete corrientes principales en la formación de este género en el nuevo mundo. Ellas son: 1. La épica hispánica: cantos históricos.
Existe, una serie de coincidencias temáticas entre la epopeya hispánica o romancero heroico y el corrido que se ha desarrollado en México y en los Estados Unidos. Esta relación es particularmente evidente en aquellos cantares en que se celebran o lamentan las hazañas y derrotas de ejércitos constituidos oficialmente o bien de guerrilleros luchando en condiciones militares. Como podrá verse en los ejemplos a continuación, la presencia, arrojo y triunfo del héroe son preconizadas y el enemigo es objeto de desprecio o de burla.
Una vertiente en el desarrollo del corrido es el romancero épico, histórico y caballeresco y que más tarde evolucionará en el de grupos y de valíentes, es decir, de temas matonescos españoles. La influencia de estos temas dará origen a un importante ciclo que en México proliferará, especialmente después de la revolucián de 1910. En estas nueves versiones dos rivales se enfrentan públicamente--en una cantina, un baile, o alguna otra celebración de carácter popular--y esta lucha servirá de modelo para evaluar los méritos del individuo e, implicitameme, los valores de la comunidad: los resultados de los conflictos son generalmente funestos. A pesar de los siglos de distancia que los separa, la escena del entre Fernán González y el "rey" (Cancionero de Romances, 1550) es similar a la que encontramos entre Valente Quintero y el mayor Martin Elenes (19??). En ambos casos, y a pesar de las respectivos jerarquías, la confrontación del súbdito español, en el caso de Fernán González, y del oficial mexicano de menor grado, en el caso de Valente Quintero, no impide que un desacuerdo los convierta en rivales.
Las circunstancias implícitas en toda lucha militar o episodio bélico predisponen a que los cantos heroicos representen las virtudes guerreras del protagonista: valor, audacia, fortaleza y habilidad: en contraposición a los defectos del enemigo: cobardía, falso orgullo, debilidad, y torpeza. Sin embargo, las coincidencias temáticas entre el romancero y el corrido dan lugar a considerar que la relación entre estas tradiciones es más que un simple paralelo genérico. No es fortuita la similitud que existe, por ejemplo, entre un episodio del romance, del siglo XVI, "Los siete infantes de Lara" (Alcina Franch v. 1, p. 118), y el corrido, del presente siglo, "Lucio Vázquez" (Ortíz G., p. 32). En ambos casos la madre del protagonista le advierte del peligro que le espera en una celebración pública.
Desoyendo los consejos maternales, el protagonista se dirige a la fiesta donde un rival causará su muerte.
La desobediencia a la madres o el padre y el consiguiente castigo, que termina en la muerte del hijo culpable, se convierte en motivo con abundantes ejemplos en el corrido. Es común que en estos ejemplos el enemigo se presente como un amigo, familiar, o aún desconocido con quien el héroe entre en conflicto.
A pesar de las marcadas divergencias poéticas, históricas y lingüísticas--no en vano hay gran distancia en las condiciones bajo las cuales se cantan corridos y romances--existe gran paralelismo entre el romance de la época del siglo XV "El Maestre de Calatrava" (Alcina F. v. 1 págs, 250-251), y uno de los corridos (1914) encomiando las hazañas del mexicano "General Francisco Villa" (Hernández Mexican, p. 12). En ambos cantares se presenta la figura del guerrero audazmente atacando al enemigo ya "Con su brazo arremangado/arrojara la su lanza" o bien "con su pistola en la mano/y su rifle treinta-treinta." La presencia valerosa del héroe causa estragos entre el enemigo moro, quien huye: "¡Cuán bien que corre los moros", y el enemigo del revolucionario ya que éste: "hizo correr a cincuenta".
También se menciona la muerte del contrario: "cada día mato moros/cada día los mataba": y de: "cuántos pelones quedaron/antes de pasar el puente".
En ambas narrativas el triunfo del protagonista es celebrado al derrotar el enemigo; a éste se le presenta ya como cobarde ante la presencia del Maestre pues: "Tiénenle gran miedo", o bien se le menciona con lástima, al sucumbir ante las fuerzas de Villa.
Más cercano aún el corrido es el romance que pregona las aventuras de bandidos y contrabandistas.6 El romancero noticioso tiene descendencia en México a través de abundantes versiones locales, bajo nombres tales como "Heraclio Bernal", "Ignacio Parra", "Mariano Resendes", entre otros.
Dentro de este ciclo es importante destacar las vicisitudes sufridas por estos personajes quienes, si bien son perseguidos por las autoridades, son objeto de admiración por el pueblo ya que se les considera protectores de los desposeídos y de todos aquellos que se sienten socialmente marginados. Estos corridos están ligados a los romances peninsulares que narran los infortunios de cautivos, presos y ajusticiados. En el corrido en que se celebran las hazañas de bandidos la influencia del romancero se manifiesta en la despedida de quienes van al caldalso, a la horca o al paredón de fusilamientos para ser ejecutados.7 En México este tipo de composiciones llevan denominaciones tales como "mañanitas", "despedidas" o "recuerdos", y son sinónimos del vocablo "corrido".
Es convencional en estos cantares que el prisionero o el condenado a muerte se dirija a los testigos de su ejecución, y que en sus últimas palabras mencione a vivos o muertos (amigos, parientes la mujer amada), algún símbolo de importancia personal (la pistola, el caballo), a elementos arquitectónicos geográficos (iglesias, montañas, comarcas) o a personajes divinos (Cristo, la virgen, santos). Esta tradición común se hace patente en el romance dedicado al bandido andaluz Diego Corrientes (siglo XIX) así como en el corrido conmemorando la muerte del general revolucionario "Benjamín Argumedo" (1916).
Otra importante corriente del romancero la constituyen los temas novelescos y amorosos; en éstos las amarguras y vicisitudes de los amantes adquieren gran importancia. En los corridos la partida, la ausencia o la infidelidad de la amante es un motivo común. Dentro de esta corriente el papel de la mujer viene a ocupar un lugar especial en gran número de corridos en la poesía popular .
En general el romancero de temas novelescos se recrea en el nuevo mundo a través de ejemplos en los cuales algún conflicto personal, local o familiar viene a destruir la armonía familiar. Estos conflictos incluyen dificultades que surgen a partir de la crueldad de los padres, desobediencia de los hijos, infidelidad de una mujer, venganza del novio o del marido, deslealtad de un hermano, traición de un compadre o amigo y otras faltas semejantes que ocasionan desgracias y fatalidades. Dentro de este ciclo destacan los corridos de hijos desobedientes. Es el caso del romance de "Sebastiana del Castillo" y del corrido de "Teresa Durán" quienes representan el modelo de la mala hija cuya conducta desalmada la orilla a asesinar a sus padres. Dentro de esta función ejemplar cumple dos finalidades complementarias: amedrentar a quienes se alejan de las normas establecidas e inculcar en los hijos obediencia y amor a sus padres.
Otra presencia del romancero en el corrido la constituyen las aventuras del vaquero, jinete que se enfrenta al peligro de manejar ganado y a otras múltiples vicisitudes. Esta corriente ha cobrado tal prominencia en el desarrollo del género que los corridos dedicados a caballos representan todo un ciclo en sí. Ejemplo patente de la representación del vaquero es el "Corrido de Kiansis", también conocido como el de "Los quinientos novillos". La importancia de este corrido no debe pasar desapercibida ya que Américo Paredes lo considera como el corrido quizás más antiguo conservado hasta hoy. Sin entrar aqui en mayores detalles sobre su posible antigüedad, baste señalar que el "Kiansis" posee una serie de características que demuestran el cercano parentesco, o la contaminación, de los romances dedicados a hijos desobedientes. Esta cercanía es evidente al compararlo con el romance conocido como "La maldición de la madre" o "Los mozos de Monleón". En ambos Un vaquero se enfrenta temerariamente al toro que habrá de causarte la muerte.
Informada del infeliz percance, el dolor de la madre se patentiza: una soltando el llanto, la otra desmayándose.
Si bien las narrativas tienen diferencias--en "Kiansis" la muerte del hijo y el lamento de la madre son aludidas solamente, mientras que en "Los mozos de Monleón" la esencia de la trama la constituyen la desobediencia, la maldición materna, y la consiguiente muerte del hijo--la temática vaquera es prominente en ambas historias.
En otros corridos, por ejemplo "José Lizorio", la madre adopta un papel negativo ya que, al igual que en "Los mozos de Monleón", maldice al hijo y causa su muerte. Estructuralmente, al menos, el corrido de "Kiansis" parece estar relacionado con los romances protagonizados por madres maldicientes e hijos desobedientes.
Otra noble aportación peninsular al corrido es la del romancero sagrado, ya que es posible observar el martirio de Jesucristo como un paralelo al fin trágico que sufre el héroe corridístico. Efectivamente, el héroe del corrido es representado convencionalmente como víctima que, como en el ejemplo cristiano, sufre de injusticia y crueldad, es objeto de persecución, se le hiere y hostiga inmisericordemente y, a pesar de la calumnia y de la traición, agoniza y muere serenamente, consolado sólo por quienes tienen fe y amor por él. Ante esta figura ejemplar se congregan una serie de personajes femeninos encabezados por la virgen madre, quienes se conduelen del sacrificado y, al igual que las mujeres del corrido, llegan a consolar al condenado y a lamentar su trágico destino. Este antecedente cristiano provee al héroe del corrido de una presencia extraordinaria ya que su muerte se juzga como un sacrificio insensato que provoca, además de profundo dolor, la aversión a la crueldad de sus asesinos. Este paralelismo se puede observar entre el romance "Al pie de la cruz" (Gil, págs. 126-127) y el corrido de "Lucio Vázquez" [Mendoza, Lirica, P. 262)."
Nótese que en "Lucio Vázquez el héroe se dirige a la virgen: "¡Madre mía de Guadalupe", y en la estrofa a continuación no es claro si es su propia madre o la virgen quien responde. En ambas narrativas el comportamiento de las figuras femeninas hacia el herido es virtualmente el mismo.
Otras corrientes, dignas de mencionar, son los temas de fatalidades, catástrofes y desastres naturales. En esfas composiciones se describen las desgracias ante una serie de contingencias tales como naufragios, terremotos, inundaciones, incendios, erupciones de volcanes, y en tiempos modernos accidentes aéreos, ferrocarrileros, automovilísticos, o bien epidemias así como otros fenómenos mortales. También debe mencionarse la copia y su influencia ocasional en el corrido ya sea en estrofas aisladas, estribillos o como elementos líricos que realzan a la narrativa y a sus personajes.
Asimismo, deben mencionarse los corridos dedicados a ciudades que, como otros panegíricos a personajes poderosos, hombres ricos, o famosos, son variaciones que podrían clasificarse con sus congéneres humorísticos y dentro del cual caben las parodias, exageraciones y burlas.
CONCLUSIONES A través del presente trabajo se ha planteado un esquema general del corrido con base a la evidencia que vincula una serie de expresiones similares: en México desde la primera década del siglo XIX hasta el presente; en Argentina y Chile desde fines del siglo XVIII durante el XIX y principios del XX; en España a través de diversos modalidades en el desarrollo del romancero. Si bien este cuadro comparativo dista mucho de ser exhaustivo, las similitudes entre los fragmentos estudiados permite establecer una serie de posibilidades en la investigación del género. Las siguientes medidas serían convenientes para obtener una mejor perspectiva: 1 . El corpus del corrido deberá sujetarse a un cuidadoso examen con el propósito de identificar la temática, tópicos, escenas y ciclos narrativos característicos y que lo unen a la tradición constituida por lo que podría llamarse el romance-corrido panhispánico, portugués y catalán. 2. Con base a esta identificación, intentar divisiones regionales y cronológicas de las distintas etapas evolutivas de la tradición corridística. 3. Las futuras colecciones e investigaciones sobre el corpus del corrido deberán irnos señalando la importancia de aquellos ejemplares que sean particularmente valiosos dentro del desarrollo del género. 4. Investigar al corrido en colaboración interdisciplinaria que permita lograr una visión de conjunto tanto del género como de su ubicación en la cultura tradicional, popular y de élite. Es indudable que esta dirección arrojará importantes resultados en la eterna problemática que significa distinguir las diversas corrientes históricas, culturales, y sociales que unen y separan al nuevo y al viejo mundo.
Guillermo E. Hernández
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NOTES
1El destacado antropólogo Gabriel Moedano, discípulo de Vicente T. Mendoza me ha señalado que éste le manifestó su intención de opinar sobre la discusión Simmons-Páredes mas su fallecimiento le impidió hacerlo. Comunicación personal 19 de noviembre de 1991.
2En el presente trabajo paso por alto la propuesta de Serrano Martínez por considerar que los ejemplos por él aducidos, si bien son cantos narrativos, distan notablemente en forma y contenido de la tradición corridistica de México y de Estados Unidos.
3Hasta recientemente, se podrían contar las siguientes: Guanajuato Vasquez Santana, República mexicana: Vicente T. Mendoza, Texas: Américo Paredes, Guerrero: Aguirre Beltrán, Celedonio Sánchez Martinez, Estado de México: Mario Colin, La Revolución: Armando María y Campos, Herrera Frimont, Hojas sueltas: Eduardo Guerrero y Vanegas Arroyo, Nuevo León: Victor Saca Guajardo, Arizona: Vicente S. Acosta.
4A pesar de que ya Mendoza había incluido (sin música) las 'Mañanitas de Hidalgo" en su colección de 1964, no menciona la ubicación de éstas dentro de una tradición corridística.
5La relación entre los cantores argentinos y el corrido mexicano ha sido sugerida anteriormente por Simmons y por Weinberg. Sin embargo, aún no disponemos de un estudio comparativo en el cual se señalen las similitudes y diferencias entre ambas expresiones.
6Varios romances corridos popularizados en Latinoamérica, tales como "Lucas Barroso", y "Luis 0rtiz", ejemplifican extraordinaría similitud con el romancero peninsular ya que demuestran haber sufrido sólo una ligera adaptación al lenguaje, tradiciones y condiciones sociales locales. "El huaso Perquenco"?-del cual no se han descubierto versiones peninsulares??parece constituir un modelo del "eslabón perdido" entre el romancero y el corrido latinoamerícano.
7Julio Caro Baroja (p.55) menciona las memorias de un editor del siglo diecinueve quien empleaba poetas para componer romances a raíz de la ejecución de algún reo acusado de un crimen pasional, bandidaje, robo o asesinato. |
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